Comentarios lingüísticos de textos

Se os ofrece en esta página ejemplos de análisis y comentario del valor de diversas categorías gramaticales en la composición de textos.

Comentario sobre el uso de adjetivos

TEXTO

La violencia humana, es decir, la violencia de unos seres humanos contra otros, constituye desde el origen de los siglos la preocupación mayor de los líderes religiosos, morales y políticos que han reflexionado sobre la difícil convivencia social. Por una parte, el destino del hombre es la vida en sociedad y tal forma de existencia es su verdadero "estado de naturaleza" (en contra de lo que por razones pedagógicas fingió creer Rousseau). Pero esa misma proximidad humana parece imponer la agresión de los unos por los otros. ¿Razones? Cualquiera en general y ninguna en particular: ambición, miedo, concupiscencia, despecho, fervor político o religioso... Casi todo o sencillamente todos los motivos que nos llevan a vivir juntos nos vuelven en muchas ocasiones unos contra otros. Por lo visto no podemos dejar de vivir en sociedad (decir que la vida humana es social es ya una redundancia), pero una de las consecuencias directas de esta sociabilidad es la agresión intraespecífica, la violencia contra nuestros semejantes. Convivir implica no sólo conmorir, sino en demasiadas ocasiones conmatar.

F. SAVATER: La violenta humanidad, en EL PAÍS, 8-IX-1996


Comentario

El texto de F. Savater ofrece un nivel medio de adjetivación. La mayor parte de los adjetivos se concentra en la primera mitad.

Los adjetivos están en su totalidad en grado positivo, lo que inicialmente representa un enfoque neutro del punto de vista del emisor.
En su mayoría se trata de adjetivos en construcción adyacente o atributiva, es decir referidos directamente a los sustantivos a los que califican. Tan sólo hay dos casos de contrucción predicativa: "Nos llevan a vivir juntos" y "la vida humana es social". En ambos, y tal y como suele ser habitual en este tipo de función, los adjetivos van situados después del verbo que sirve de enlace con el sustantivo calificado, al margen de las características semánticas del adjetivo correspondiente.

Desde el punto de vista semántico dominan los adjetivos especificativos (violencia humana, razones pedagógicas), es decir los adjetivos que aportan cualidades necesarias para la identificación y diferenciación de las realidades calificadas. En cuanto a la cualidad significada por los adjetivos existe mayor frecuencia de adjetivos clasificadores (seres humanos, líderes religiosos, fervor político...), aunque hay también casos de valorativos (difícil convivencia preocupación mayor...) y algún ejemplo de descriptivo (consecuencia directas)

Estos rasgos semánticos condicionan la colocación de los adjetivos: los especificativos van preferentemente pospuestos, en especial si además son clasificadores (agresión intraespecífica), e incluso si se trata de valorativos (preocupación mayor). La posposición se ve incluso intensificada por la acumulación de adjetivos referidos a un solo sustantivo (líderes religiosos, morales y políticos; fervor político o religioso). Los escasos ejemplos de anteposición se explican por razones gramaticales: "difícil convivencia social", además del carácter valorativo, presenta un caso de distribución en torno a un sustantivo para enmarcarlo; y "verdadero estado de naturaleza" une al rasgo valorativo la circunstancia de calificar a un sustantivo que ya posee tras él un complemento.

En definitiva, todos estos datos -dominio de los especificativos, clasificadores, y preferencia por la posposición- nos sitúan ante una exposición en la que el autor ofrece un punto de vista particular con una apariencia formal de objetividad, al menos en lo que se refiere al uso de los adjetivos.

 

 

Comentario sobre el uso de formas verbales
TEXTO 1

 

Mira, Platero: el canario de los niños ha amanecido hoy muerto en su jaula de plata. Es verdad que el pobre estaba ya muy viejo…El invierno último, tú te acuerdas bien, lo pasó silencioso, con la cabeza escondida en el plumón, y al entrar esta primavera, cuando el sol hacía jardín la estancia abierta y abrían las mejores rosas del patio, él quiso también engalanar la vida nueva y cantó; pero su voz era quebradiza y asmática, como la voz de una flauta cascada.
El mayor de los niños, que lo cuidaba, viéndolo yerto en el fondo de la jaula, se ha apresurado lloroso a decir:
- ¡Puej no l'a faltao na; ni comida, ni agua!
- No. No le ha faltado nada, Platero. Se ha muerto porque sí - diría Campoamor, otro canario viejo…
Platero, ¿habrá un paraíso de los pájaros? ¿Habrá un vergel verde sobre cielo azul, todo en flor de rosales áureos, con almas de pájaros blancos, rosas, celestes, amarillos?
Oye: a la noche, tú y yo bajaremos el pájaro muerto al jardín. La luna está ahora llena, y a su pálida plata el pobre cantor, en la mano cándida de Blanca, parecerá el pétalo mustio de un lirio amarillento. Y lo enterraremos en la tierra del rosal grande.
A la primavera, Platero, hemos de ver al pájaro salir del corazón de una rosa blanca. El aire fragante se pondrá canoro y habrá por el sol de abril un errar encantado de alas invisibles y un reguero secreto de trinos claros de oro puro.

J.R. Jiménez

Comentario

En el fragmento se puede hacer una clara distinción entre dos partes: en la primera (hasta "otro canario viejo") predominan los tiempos pasados; en la segunda (hasta el final), los futuros. Otra diferencia paralela es que en la segunda parte aparece una primera persona del plural ausente en la primera. Veamos a qué responden estas variaciones.
La primera parte del fragmento tiene un carácter predominantemente narrativo (hasta "...otro canario viejo...". Se narra un hecho acabado y pasado, pero relacionado con el tiempo presente. Es un hecho en el que todavía estamos implicados; todavía estamos en una unidad temporal objetiva no acabada: "hoy" .Por eso, la forma verbal empleada es el pretérito perfecto: "ha amanecido", "se ha apresurado", "no le ha faltado nada", "se ha muerto"...Desde este hecho reciente, presente, que se narra, se recuerda otro pasado anterior, el de la vida del pájaro muerto, de la cual se narran y se describen otros momentos; son narrativos los siguientes usos verbales: "lo pasó silencioso", "quiso también engalanar la vida nueva y cantó" (pretérito perfecto simple que indica acción pasada y acabada en una unidad temporal totalmente acabada: la de la vida del pájaro que acaba de morir); para la descripción se emplea el pretérito imperfecto, forma que al no indicar final de la acción, permite extraer a ésta de la sucesión del tiempo: "cuando el sol hacía jardín la estancia abierta y abrían... pero su voz era quebradiza..."
Aparecen además formas en presente: "Mira, Platero..."Es verdad...", "Tú te acuerdas", que están justificadas porque la narración a que hemos hecho referencia queda enmarcada en un diálogo -ficticio, pero diálogo- entre dos personajes, el narrador y "Platero"; son los presentes actuales predominantes en el diálogo. La primera forma "mira" es un imperativo, desgastado, convertido en una fórmula de la función fática.
La segunda parte a que nos referíamos, desde "Platero, ¿habrá un paraíso de los pájaros?..." hasta el final, está marcada por un predominio del futuro, lo cual define un carácter diferente al de la primera. Algunos de estos futuros tienen un valor temporal de tales, pero no todos. Lo vemos, por ejemplo en "bajaremos", "lo enterraremos", pero no en "¿habrá un paraíso de los pájaros? ¿Habrá un vergel verde sobre cielo azul?", donde el valor temporal es de presente, y el futuro adquiere un valor modal de duda o de incertidumbre, multiplicado por la estructura interrogativa de las oraciones en que aparecen -interrogación retórica-. Aparece también una forma en presente:"hemos de ver", forma en la que, sobre este valor temporal, domina el carácter modal de obligación (perífrasis "haber de más infinitivo"), que aquí podría llamarse más bien de "inevitabilidad", o de "profecía", pues parece expresar una certeza irracional respecto al futuro. Este valor modal parece teñir todo el fragmento. El futuro, al ser el tiempo de lo desconocido se suele cargar de valores modales: deseo, temor, duda, incertidumbre, o, como aquí, de un modo menos habitual, el de "certeza" o "profecía". La primera persona del plural se explica por la referencia a los dos participantes en el diálogo. Sugiere también la participación afectiva, interesada, del narrador en los hechos.
Todas estas observaciones nos confirman el carácter lírico, reflexivo, de esta segunda parte. Un hecho real le sirve al autor para desarrollar imaginativamente desde la incertidumbre hasta la afirmación profética un mundo irreal, intuido, deseado.

 

TEXTO 2


Había quedado con un amigo por Argüelles, pero me dormí a media tarde y salí de casa con tanto retraso que cuando llegué se había ido ya. Por eso, porque me horrorizaba cenar sola y más todavía ponerme a buscar otro plan, después de una tarde de no poder aguantarme a mí misma, con el mal humor con que me había despertado, sudando, rodeada de las guías de teléfonos, medicinas, libros por el suelo y un vaso a medias y colillas, por puro nerviosismo y vacío y calor, ya te cuento, y porque el local donde me había quedado plantada está por aquel barrio, ya sabes, donde vive ella; mejor dicho donde vivía, pobre mujer.

Carmen Martín Gaite

Comentario

El texto parece recoger una conversación oral entre dos amigas. Varias "pistas" nos hacen deducir esto: la aparición de la primera y la segunda personas ("me dormí"..."ya te cuento"/ "ya sabes"); el uso del presente actual frecuente en el diálogo (dos últimas formas citadas); la misma referencia a la conversación a través de un verbo "de decir": "ya te cuento"; y por último, la desorganización de la información característica del coloquio, dada la improvisación y el carácter "urgente" del mismo: en concreto en este fragmento el hablante olvida, u omite, por consabido -no hace falta decir lo que es ya sabido por quien nos escucha- el hecho principal que podemos sobreentender: al hacer una visita inesperada a una amiga, ha encontrado que ésta ha muerto. El discurso del emisor se centra en todas las circunstancias que precedieron a aquella visita que no estaba planeada y que escondía una sorpresa trágica. El hablante reconstruye los hechos y las impresiones (narración y descripción) anteriores y ajenas al descubrimiento fatal. Se subraya con ello el contraste siempre sorprendente entre los "planes de vida" y los "hechos de muerte" que anulan y ridiculizan aquellos fueran los que fueran.
La narración corre a cargo de tiempos de aspecto perfecto: el pretérito perfecto simple y el pluscuamperfecto, que señala siempre una acción anterior a la significada por el perfecto simple. Así encontramos: "había quedado", acción anterior a "me dormí"..."salí"..."cuando llegué"..."se había ido ya" (otra vez, pluscuamperfecto que indica acción anterior a otra acción pasada:"llegué"). Los otros dos pluscuamperfectos que aparecen, "me había despertado" y "me había quedado plantada" lo hacen también con el valor temporal acostumbrado: acción pasada anterior a otra acción pasada, pero este otro tiempo pasado no aparece explícito: la dificultad para establecerlo reside en algo que ya hemos señalado: se omite la acción principal que da sentido a este discurso: "decidí ir a hacerle una visita".Este "decidí" sobreentendido sería el punto de referencia pasado de los pluscuamperfectos señalados. En el último de ellos llama la atención la construcción perifrástica "quedar más participio", de aspecto resultativo, que aporta quizá, al hacerse hincapié en la acción como resultado inamovible, un matiz de contrariedad.
Entre estos hechos se mezclan detalles descriptivos que aluden al estado de ánimo de la narradora. El verbo que sirve a este fin es un imperfecto de indicativo: "me horrorizaba cenar sola", imperfecto durativo (aspecto imperfecto). En esta parte descriptiva predomina el sintagma nominal sobre el verbal.
Nos falta hacer referencia a los presentes: "ya te cuento", "el local...está por aquel barrio", "ya sabes donde vive ella". Tienen un claro valor actual, "cuento" y "sabes". Unidos al adverbio "ya" parecen cumplir una mera función "actualizadora del contacto" entre los hablantes (lengua oral). Los otros dos presentes parecen tener un carácter durativo.
El imperfecto último "vivía", descriptivo, contrasta con el uso "vive", contraste imprescindible para que entendamos el tema, dada la omisión de información que hemos encontrado.